
«Que nuestra sociedad moderna, en la cual los medios de producción son poseídos por unos pocos, hallándose necesariamente en equilibrio inestable, tiende a alcanzar una condición de equilibrio estable mediante la implantación del trabajo obligatorio, legalmente exigible a los que no poseen los medios de producción, para beneficio de los que lo poseen. […] tiene que producirse también una diferencia en su status; y a los ojos de la sociedad y de la ley positiva, los hombres serán divididos en dos clases: la primera, económica y políticamente libre, en posesión, ratificada y garantizada, de los medios de producción; la segunda, sin libertad económica ni política, pero la cual, por su misma falta de libertad, se le asegurarán al principio la satisfacción de ciertas necesidades vitales y un nivel mínimo de bienestar, por debajo del cual no caerán sus miembros» H. Belloc
El distributivo es el sistema económico que basa sus principios fundamentales en la doctrina social católica que articula el Papa León XIII en la Carta Encíclica Rerum Novarum Sobre la Situación de los Obreros, el sistema encuadra en los conocidos como de tercera vía, o sistemas mixtos entre el socialismo y el capitalismo; como desarrollaré más adelante, la teoría desarrollada por G. K. Chesterton y H. Belloc, considera que ambos sistemas generan una profunda desigualdad y, a la postre, el socialismo no es más que la consecuencia natural del capitalismo.
La propiedad privada es el elemento fundamental de esta tríada de componentes. Para Belloc, la propiedad es el término utilizado para designar el régimen de convivencia en virtud del cual se entrega a un individuo —o grupo— el dominio de la tierra —capital— y la riqueza hecha con ese capital, incluyendo por ende, todos los medios de producción. La propiedad privada es, por tanto, la riqueza —incluyendo los medios de producción— que, en virtud de convenios de la sociedad, se encuentra bajo el dominio de individuos o corporaciones que no son órganos políticos.
Prima facie, lo que Belloc define como propiedad privada no sería el mero hecho de que el poseedor no sea el Estado -o parte que lo componga- sino que el propietario puede ejercer su dominio sobre ella en su propio provecho y no como un fideicomiso de la sociedad, ni en jerarquía de las instituciones políticas. Esto vendría a definir el derecho de propiedad romano, el señorío jurídico sobre el dominio del pater familias y su función social; si es una potestad exclusiva de esta figura o era una possesio a él atribuida exclusivamente y cuyo ejercicio correspondía a todos los miembros del grupo en común.
El capital es la riqueza reservada y apartada para los fines de producción futuros, no para el consumo inmediato. Como se puede ver, es innata al capitalismo la acumulación de la riqueza; al contrario de lo que popularmente es confundido con el capitalismo: el consumismo. Este capital puede identificarse en formas de instrumentos, herramientas o en la forma de acopio para el mantenimiento del trabajo durante el proceso productivo.
Los medios de producción son la tierra y el capital conjugados. Cuando se dice que un individuo se encuentra desposeído de los medios de producción, Belloc cree que lo que se quiere decir realmente es que sólo es dueño de su trabajo y no tiene ningún dominio en proporción útil, sobre el capital o la tierra o sobre ambos unidos.
En definitiva al Estado Capitalista lo definen dos notas fundamentales según Belloc: primero, los ciudadanos son políticamente libres para usar o no usar sus bienes o su trabajo; la segunda, la sociedad se halla dividida entre capitalistas y proletarios.
Podemos determinar entonces aquellos vicios que malogran el sistema capitalista, que se dan de lo anteriormente dicho. El Estado Capitalista deviene en Socialista y lo hace en base a un simple esquema: primeramente, los recursos son escasos, la posesión de éstos por un individuo generalmente impide la de otro; para obtener recursos se requiere generar capital, bien sea produciendo bienes y comerciando con ellos, bien sea asociándose entre varios individuos para reunir más capital, o bien sea heredándolos o hallándolos esporádicamente; la progresiva acumulación de la riqueza y la reinversión de los bienes genera una mayor capacidad de producción, por tanto una mayor capacidad de adquirir bienes escasos; la escasez de bienes implica que aquellos que no los posean, se verán obligados a participar en el mercado de otro modo, no produciendo necesariamente los bienes, sino haciéndolo para otro que posea los medios de producción; aquellos desposeídos de capitales, quedan en una única posible situación, el proletariado. Es aquí cuando surgen dos clases, los capitalistas y los proletarios; verbigracia: si un individuo posee tierras de cultivo, posee un bien escaso que puede emplear para su propio beneficio en diversas formas rentables o no; esta posesión del bien escaso le otorga una ventaja sobre aquél que no posee tal vez más que herramientas necesarias para labrar la tierra o que sólo posee su fuerza de trabajo —en la teoría marxista clásica—.
En cuanto los bienes son escasos y en tanto están siendo poseídos por los capitalistas, a más bienes se posean, más capacidad de generar riqueza, ello lleva a la situación del monopolio: un único oferente para una pluralidad de demandantes, ello dispara su poder de negociación y reduce el de los demandantes. Los monopolios, propiamente generan desigualdad, pues algo que es escaso ya está repartido en unas mismas manos, lo que a los demandantes deja como única posibilidad la de vender su fuerza de trabajo y la de consumir. Es entonces donde aparece según Chesterton un consumismo que deshumaniza al individuo.
Otra crítica de Chesterton a este sistema económico es que observa a las personas como animales que toman decisiones mecánicas y no como eres humanos cuya acción se mueve por una ética católica —en su ideal utópico—. Posteriormente el psicólogo Daniel Kahneman desarrollaría un estudio sobre el comportamiento de los individuos en el mercado, tratando de cambiar esa fría tendencia del estudio económico que tomaba las muestras del comportamiento del individuo como si actuasen como meros autómatas. Posteriormente el capitalismo es el precursor del socialismo, que impulsa las revoluciones proletarias y pone en control del Estado los medios de producción, a priori este sistema viene a redistribuir la riqueza entre el pueblo desposeyendo a los capitalistas. Mas este sistema acaba tornando en plutocracia y poniendo el capital en manos de burócratas y funcionarios del Estado. Ello termina por degenerar en el llamado Socialismo de Estado. Se pueden ofrecer infinidad de críticas a este sistema, la más importante de ellas es la información.
El Estado no posee información actualizada y fiel sobre la situación económica de cada caso particular y, en consecuencia, no actúa adecuadamente. Cuando la producción y el capital son estatalizados tiende a haber desabastecimiento y unos precios y salarios que no se adecúan a la situación económica real; generando pobreza finalmente. En este contexto, Belloc afirma que el hombre acaba siendo sometido a la ley privada de otros hombres más ricos que él, siendo en última instancia una sanción peor el despido que cualquiera que pueda practicar la Ley pública. «¿Qué es lo que más teme la mayoría de los hombres en un Estado Capitalista? No la pena que puede aplicarles un tribunal, sino el despido. […] Algunas generaciones atrás, apremiado un hombre a decir por qué abjuraba de su hombría en cualquier respecto, hubiera contestado que porque temía el castigo impuesto por la ley; hoy diría que porque teme quedar sin ocupación. Por segunda vez en nuestra larga historia de Europa, la ley privada se sobrepone a la ley pública, y las sanciones de que puede echar mano el capitalista para imponer su norma particular, por obra de su voluntad particular, son más fuertes que las que pueden infligir los tribunales públicos». Este punto arroja una perspectiva social curiosa en tanto el hombre pasa de ser un sujeto de derecho libre a ser una especie de esclavo, quien sin empleo pasaría a ser un proscrito; un paria. Pues si bien el trabajo asalariado le proporciona una seguridad y le garantiza la subsistencia, la falta de éste le condena a la miseria; vemos como esta imposición positiva condiciona claramente la libertad individual aparentemente establecida por el sistema para decidir invertir el propio tiempo en producir o en cualquier otra actividad. Vemos pues, cómo la alternativa posible a ello no es más que producir y consumir el capital financiero obtenido. Belloc lo desarrolla como el Estado Servil.
Referencias:
El Estado Servil. Belloc, Hilaire – Nuevo Inicio, Granada (2018).
Vatican, Carta Encíclica Rerum Novarum del Sumo Pontífice León XIII Sobre la Situación de los Obreros. https://www.vatican.va/content/leo-xiii/es/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum.html
El concepto romano de la propiedad, Conferencia pronunciada en la Academia
Matritense del Notariado el día 8 de marzo de 1963, Kaser Max —Colegio Notarial de Madrid (1963).
http://www.cnotarialmadrid.org/nv1024/Paginas/TOMOS_ACADEMIA/016-01-KASER%20MAX_16_1968.pdf
